Los del Tik Tok

 

por Marco Molina

 

Introducción 

Este artículo es de opinión. Con estas letras no pretendo señalar cómo deberían ser las cosas, más bien, deseo discutir con ustedes cómo podemos ser críticos con lo que se nos “da por sentado”, me refiero a todo aquello de entretenimiento en internet. Dicho lo anterior, se invita al lector a dedicar 5 minutos en el texto. 

 

Las redes sociales

Cada cierto tiempo nace una red social [1].  En el 2020 tenemos la red social Tik Tok, por mencionar la más popular entre los jóvenes mexicanos. Ésta principalmente es utilizada por jóvenes entre los 15 y 25 años.

 

La plataforma te permite expresar casi cualquier cosa a través de video en un formato de 15 segundos [2]. Un gran número de Youtubers han migrado a la plataforma, de esa forma se ha considerado la más popular. 

 

Los jóvenes mexicanos la utilizan para subir videos que generen seguidores, las actuaciones más comunes son audios cómicos. Otra modalidad es la creación de bromas entre los usuarios.

 

Los hombres, por ejemplo, muestran su “hombría” a través de un modelo de comportamiento que parece más bien de un actor en Hollywood, exagerando y falseando el rol del varón en la sociedad.

 

Me refiero a que falsean debido a la forma en que se presentan; ropas de última moda, caras con evidente maquillaje, arreglos en cejas, pestañas y sus conductas de héroes que aparecen para salvar a la mujer que se encuentra siempre en peligro.  

 

Yépez (2010) interpreta el fenómeno anterior de la siguiente manera: 

 

…ese ser superior imaginario está formado por las voces de sus opresores, desde su familia hasta los portavoces de la opresión social (jefes, autoridades, profesores, ídolos), pero también por sus propias exigencias.

 

Las mujeres por su parte utilizan sus cuerpos para ejecutar bailes de moda, presentar productos de belleza, ropa, dietas milagrosas y ejercicios caseros que le permitirán a cualquier mujer tener la oportunidad de obtener un cuerpo como el de ellas. 

 

Ambos buscan lo mismo: seguidores y dinero. Los seguidores les permiten convertirse a figuras públicas, para después ser asediados por las marcas que necesitan publicitar su producto entre los sectores más productivos de la población, la juventud que durante los próximos años ingresará en el mercado laboral. El dinero para seguir con sus actividades.

 

Esta es la cadena comercial que muchos jóvenes buscan, ser “influencers”. En las redes sociales es un rol moderno de generación de riqueza a través del contenido; otro tema es la relevancia de dicho contenido. 

 

La plataforma es elogiada en muchas ocasiones por la inventiva de los jóvenes. La cuestión que quiero resaltar es la tontería, en el mayor de los casos mexicanos, que se deja entrever al dejar corriendo el video. 

 

Olvidarte de tu propio desarrollo para dedicarte a obtener el amor de los demás parece ser el motto de los usuarios en Tik Tok México. Ésta es la técnica básica del sacrificio a la mexicana. Volverte un irresponsable enmascarado de película Hollywoodense.

 

Sobre esto escribe Yépez (2010: 153)

En las ciudades, muchos jóvenes desertan de la escuela porque prefieren pagar su teléfono celular que estudiar materias escolares que no les interesan. Las aspiraciones están siendo construidas en relación con la familia, el círculo social y los medios de difusión masiva, ámbitos en los que muchas veces la superación escolar no está presente o incluso es objeto de burla.

 

Las redes sociales son las nuevas televisoras

Los famosos que solíamos ver exclusivamente en televisión (porque las televisoras les solicitaban la firma de un contrato), en la actualidad hacen sus apariciones en las redes sociales. Buscan reemplazar el hueco que dejó la industria televisiva en sus bolsillos.

 

Las redes sociales ayudaron a disminuir los contenidos que las televisoras mexicanas brindaban a sus televidentes. El problema que veo con las redes sociales es que si bien es cierto puedes encontrar “todo”, literalmente entre ese todo también es fácil encontrar formas fáciles para procrastinar. Ha cambiado el medio de entrega pero, también debes ser cauto en la selección del contenido.

 

Un famoso contemporáneo, léase influencer,  hace un trend y lo comienzan a seguir cientos de personas que después lo imitan. Para el público estos son los nuevos dioses que indican el camino a seguir. 

 

Un ejemplo muy peculiar y que utilizaré para explicar mi punto: “es viernes… a pistear cabrones”. En el video aparece una persona (no importa el género), saliendo de un apartamento, casa, tienda, cualquier lugar, con una botella de licor o cerveza y un objeto de metal que le permita simular el campaneo. A la par del tintineo de la botella, el sujeto exhala para gritar “es viernes cabrones, a pistear” [3].

 

Desmadre a la mexicana

El mes pasado un amigo me comentó  sobre un caso muy interesante que se desarrolló  en un banco mexicano. Cabe mencionar que, dicho caso no fue presentado en los noticieros; quizá porque mi amigo creó la historia o porque el banco no tiene interés en mostrar que fue estafado por uno de sus empleados.

 

Este caso se trataba de: 

“…Un pinche flaco que traía a todas las viejas en la palma de su mano, el hijo de su puta madre tenia a todos comprados en la sucursal, a todos invitaba a chupar siempre que llegaba en su nuevo mercedes del año”. 

 

Resulta que “el flaco” realizaba robos hormiga, fue un empleado de confianza que logró burlar los estándares de seguridad del banco. Para poder realizar su hazaña prestaba dinero a sus colegas, incluidos “los jefes” [4].

 

Su modus operandi era el siguiente: cuando uno de sus compañeros le solicitaba efectivo como préstamo éste accedía. Sin embargo, tenía una sola condición, que se le permitiera realizar una transferencia cuantiosa a la cuenta personal del interesado en el préstamo. 

 

Una vez que la cantidad llegará a la cuenta del interesado, retiraba el dinero, mantenía consigo el monto solicitado y entregaba al “flaco” el resto del efectivo. Según mi fuente, “el flaco” operó de esta forma alrededor de 5 años y, actualmente se encuentra prófugo. 

 

Les cuento esta historia para mostrar una verdad de nuestra cultura mexicanisima. El mexicano busca/utiliza la cerveza como válvula de escape ante una realidad de dominación por sus empleadores/gobernantes/parejas/padres, o bien de sus vidas truncas de libertad individual. 

 

Buscan pues, a través del alcohol, olvidarse, aunque momentáneamente, de sus realidades y, de nueva cuenta, pintarse como unas víctimas del sistema “capitalista” sin importar las consecuencias. Los que recibieron préstamos fueron despedidos y “el flaco” logró escapar y sigue libre.

 

Entramado mexicano

El video de Tik Tok y el caso del prestamista forman parte de una misma historia. La manera de formar parte de un grupo social en México significa entregarse sin esperar recibir algo a cambio. Me explico. 

 

El prestamista logró apoderarse de un gran número de personas que buscaban muy seguramente saldar sus deudas, invitar a cenar a los suegros, comprar la comida de la última semana antes de la próxima quincena porque se gastó el dinero en el antro que visitó con sus amigos y que borracho exclamó: “yo pago, me vale madre, qué es para mi”.

 

Por un lado, el video de Tik Tok es imitado por representar esa válvula de escape que todos quieren utilizar, ser una réplica de un semidios “tiktoker”. Por el otro lado,  el comportamiento de “el flaco” aprovechó la disfuncionalidad organizacional que representa al mexicano, en este caso, las finanzas personales y la deficiencia (o negligencia) dentro de las empresas.

 

Conclusión 

¿Somos conscientes que perpetuamos un ciclo de dominado/dominador? Primero fuimos dominados por la conquista, luego por la iglesia, luego por las instituciones políticas hechas añicos por la corruptela que ha permeado a nuestra cultura y, finalmente, ¿estamos siendo dominados por las redes sociales que son de propiedad privada?

 

Más aún, ¿qué significa para el mexicano las redes sociales? ¿Éstas son en verdad un espacio donde se produce contenido vacío, o más bien podemos darnos la oportunidad de generar un espacio que valga la pena dedicar tiempo y que haga al mexicano salir de su zona de confort?

 

El tema se pone interesante cuando nos preguntamos porqué, aunque las personas desean obtener contenido de relevancia, el algoritmo de recomendación de las actuales redes sociales es completamente ajeno a cualquier idea de valores sociales o ética. 

 

Lo que tenemos frente a nosotros es un algoritmo que está diseñado para capturar la atención de las personas, esa es su finalidad, lo único que quiere es conservar nuestra atención para que permanezcamos en la plataforma, sin importar si estamos siendo “nutridos”.

 

El algoritmo ha descubierto, por accidente, que nuestro deseo es la experimentación de una sensación de descubrimiento, de ver algo que otras  personas no, es un deseo humano básico, el de la novedad. Esto no es para lo que el algoritmo fue diseñado, pero esto es lo que pasa cuando la tecnología es desacoplada de un contexto de ética social.

 

Los algoritmos que son utilizados por las compañías creadoras de las redes sociales no incluyen el contexto geográfico o cultural al lanzar sus plataformas, o bien las adaptan solamente para un mejor rendimiento en las ganancias y evitan prestar atención en los beneficios directos que dejarán en los usuarios.

Notas:

[1] Para una recopilación de datos, véase la entrada de González Becuar. En dicho artículo aborda los inicios de una red social y describe las finalidades que buscaban sus creadores y reconoce como esos intentos han sido vertidos en otras finalidades como la corporatización de los datos que generan los usuarios para después ser vendidos a las grandes empresas.

[2] Utilizo “cualquier cosa” aunque no he leído con detenimiento sus términos y condiciones y, de igual manera no he visto noticias de censura en dicha plataforma.

[3] Pistear para los mexicanos es sinónimo de beber alcohol.

[4] Por jefes me refiero a gerentes y cualquier persona con un rango más alto en la jerarquía del banco.

Bibliografía:

Heriberto Yépez (2010). La increíble hazaña del ser mexicano. Booket México; Edición: 1

 

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